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La oposición extraviada
Sección: Nacional
Fecha de publicación: 22 de Enero de 2020

VICENTE BELLO.- La velocidad con que viajan los acontecimientos en México contrasta con la lentitud con que el Congreso de la Unión va a través de la República. Van las Cámaras como tortugas agobiadas por el peso de sus caparazones.
La función de control político del Congreso está frenada. Y sus diputados y senadores dan la impresión de que no quieren posicionarse en torno de temas candentes, que van surgiendo a la vera del camino. Conforme pasan los días del año que comienza.
Temas de mucho peso político como la actuación de la Guardia Nacional en la frontera sur; como el curso del juicio a Genaro García Luna en Nueva York; la revisión detallada de las letras más chiquitas del Tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, y cuando menos una docena más de asuntos de gran calado, pasan ante las narices de los diputados y senadores sin que estos hagan nada por abordarlos, para su análisis conforme a la obligación constitucional que tienen, que es el tener que ejercer la función de contrapeso constitucional.
A decir verdad, esta función se ha desbalagado en los tiempos recientes. Concretamente a partir de que comenzó la actual 64 Legislatura, junto con el sexenio lopezobradorista. Esta lentitud en el Congreso por ejercer el control político es un reflejo claro de cómo la actual oposición no sabe cómo ser oposición.
PAN, PRI, PRD y MC –los partidos supuestamente opositores al actual gobierno- sólo han sabido respirar por la herida, teniendo la descalificación como método central para desempeñar un trabajo a todas luces inservible para la República.
Los opositores –principalmente los legisladores del PAN- no han encontrado hechos que sirvan de argumentación para combatir al gobierno. Están como pasmados todavía, ante el triunfo del 1 de julio de 2018.
Si bien es cierto que nunca en la historia contemporánea de México se había tenido un gobierno con tanto respaldo social y político del pueblo, como ahora lo tiene López Obrador, tampoco es para que se crea, a pie juntillas, que no comete errores, o que no da materia prima para echar a andar la función de control político.
Esta oposición alucinada por la brillantez del nuevo gobierno no acierta a encontrar cómo combatirlo en los territorios del Congreso de la Unión. Pierde un día y el otro también el debate ante los partidos aliados que llegaron al poder presidencial: Morena, PT, PES y el acomodaticio PVEM.
Una cosa es perder las votaciones y otra, muy distinta, es perder el debate. Y la oposición actual pierde las votaciones y pierde el debate.
¿Verdaderamente es infalible el discurso de la gente que llegó al poder? Así pareciera a veces que es, cuando la oposición habla con el hígado y asume, por antonomasia, y a ultranza, un discurso “golpista”, como sabiendo que no hay de dónde agarrar a Amlo, y opta por los madrazos a mansalva, emboscados, a ver si lo hacen descarrilar.
Un sector opositor va en pos de un golpe de Estado y ha olvidado, de facto, ejercer el control político que les otorga, como función legislativa principalísima, la Constitución General del país.
No quieren picar piedra para apuntalar su intento de regresar al poder. Lo que hacen es lanzar bombas.
Esta falta de trabajo legislativo por parte de la oposición ha provocado el marasmo en que el Congreso se mira estos días, independientemente de que se atraviesa por un receso legislativo. Recuérdese que en tiempos de receso el Congreso está frenado. Pero ahora esta lentitud está más pronunciada.
Este marasmo legislativo a veces se rompe cuando en la sesión de la Comisión Permanente, los mandamases –los coordinadores parlamentarios de ambas cámaras, principalmente los de Morena, PT, PES y PAN y PRI- aceptan incorporar en el orden del día la agenda política, para comentarios.
Veremos qué han decidido para la sesión de este miércoles 22 de enero. Materia prima hay para aventar para arriba: la actuación de la Guardia Nacional en la frontera sur, adonde nuevas oleadas de migrantes pujan por pasar a suelo mexicano en busca de la raya de los Estados Unidos.
En lo que va del año, nadie en el Congreso mexicano ha hecho mención alguna del nombre de George Soros, un ultrarrico que ah cómo jode a México. De este personaje siniestro ha hablado mucho, por cierto, el sabio mexicano dedicado al análisis de la política internacional Alfredo Jalife.
¿Algún día, en la tribuna del Congreso, este personaje oscuro de apellido Soros será aireado?
Hay temas pendientes como la revisión a detalle del Tratado México-Estados Unidos-Canadá. Es hora de revisarlo, aunque ya nada se pueda hacer en caso de que se le descubran cosas desagradables. ¿Cuáles sectores mexicanos perdieron con el T-MEC? Es una pregunta para los legisladores, que deberán contestar.

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