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¿Por qué en Baja California?
Sección: Nacional
Fecha de publicación: 10 de Junio de 2019

VICENTE BELLO.- En el discurso que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pronunciará este sábado 8 de junio de 2019 en Tijuana, Baja California, deberá dejar las claves de por qué siendo él el jefe del Estado mexicano convocó a todo el país a manifestarse políticamente ante la puerta más grande que el país tiene con Estados Unidos.
La convocatoria de López Obrador ha sido tan sorprendente como inesperada. ¿Por qué allí, en Tijuana?
En el Congreso mexicano, desde el miércoles que el Presidente dio a conocer su decisión para este sábado a las cinco de la tarde, muchas conjeturas barbotaron ante la falta de información sobre los motivos que Andrés Manuel tuvo para dicha convocatoria.
Una de ellas cimbró los patios y pasillos de las dos Cámaras del Congreso de la Unión. Y más cuando el senador más prominente de los 128 que componen el Pleno senatorial -el zacatecano Ricardo Monreal Ávila- declaró que será un “discurso histórico”.
Hasta donde se sabe -incluso ha publicado en ese sentido una filtración el diario estadounidense The Washington Post-, los gringos han planteado a México que acepte convertirse en “tercer país migratorio” y que militarice la frontera sur, para evitar el ingreso de centroamericanos a México para después llegar a la frontera norte.
Las reacciones han sido mayúsculas. Nadie en el Congreso mexicano ha reaccionado en favor de estos dos posibles planteamientos de los estadounidenses. Ni siquiera el PAN, el partido más pro estadounidense de México, el más hecho a la imagen y semejanza de la filosofía política de los gringos.
Ni siquiera ellos, que han servido tanto a los intereses estadounidenses. No ahora, al menos en su discurso actual.
Pero, ¿cuál sería? La posible respuesta está mordiendo los calcañales a todo mundo.
Tanto en San Lázaro como en el Senado, hay gente que advierte que Donald Trump apenas ha comenzado a mover a su gobierno contra México.
Ahora mismo está pretendiendo -con el amago de imponer el arancel de marras- que México se subordine absolutamente a él, que le obedezca el presidente mexicano en todo. Y para ello ha desatado una fuerza devastadora. La economía norteamericana es 20 veces más grande que la mexicana.
En los territorios del Congreso mexicano se han preguntado, extrañados, qué ha tenido que ver Tijuana en toda esta negociación. O, mejor dicho: Baja California.
Ya es de dominio público desde hace más de 20 años que gente muy poderosa de los Estados Unidos ha pretendido meterse otra vez con el territorio mexicano, como lo hicieron en 1825 cuando comenzó su labor de zapa -metiendo estadounidenses en territorio del antiguo estado mexicano de Texas con el fin de quitárselo a la entonces incipiente República mexicana, cosa que logró 10 años después, en 1836.
Como lo hicieron en 1848, arrebatando a México más de la mitad de lo que era su antiguo territorio, y en 1852, cuando en la firma de La Mesilla se llevaron otro tajo del país, en lo que era parte del estado de Sonora.
Si los hombres se pudieran retratar por sus acciones, a Trump también podría fácilmente comparársele con un halcón, depredador por antonomasia, que anda en busca de cebarse sobre víctimas débiles.
Llama la atención Baja California porque es acaso el estado de México más ocupado, requerido, por estadounidenses. Unos para vivir, muchos de ellos pensionados, y otros para adquirir grandes extensiones de terreno.
Dos tipos de terreno: muchos estadounidenses han comprado mucho, muchísimo terreno a la orilla de los dos mares, el de Cortés y el Pacífico. Y, al interior de las Baja Californias, también han comprado literalmente pueblos enteros, que los transforman y hasta cambian de nombre a las calles, obviamente en inglés. Hay poblaciones en que una calle divide al pueblo original y al nuevo pueblo poblado por estadounidenses.
¿Qué esto no lo sabía Manlio Fabio Beltrones cuando, en 2012, propuso una ley que -ya aprobada- permitió a los extranjeros comprar tierras colindantes con los mares mexicanos?
Si lo sabía, como es de presumir que lo sabía, es claramente un super traidor a la Patria. Y sin embargo el PRI todo lo secundó, con ayuda por supuesto del PAN.
No lo dicen en el Congreso abiertamente, pero, hoy mismo, saben que leyes como aquella de Beltrones y tierras como las de baja California, ponen en situación de gravísimo peligro al país, precisamente en tiempos aciagos como éste, en que Trump está desatado.
Veremos qué dice Amlo en su discurso de hoy.



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